Se muestran los artículos pertenecientes al tema Escritos.

RECUERDOS DE NÚMENOR (II)

20060725225411-luna.gifrecort.gifDurante uno momentos estuvieron paseando por la costa, pero no emitieron sonido alguno. Tan sólo sus manos unidas danzaban tristemente al compás de las olas. Aradän no sentía poder expresarse, percibiendo la mirada de Nir-Abêth mirándolo. Ella sí sabía. El sol acompasaba sus cabellos con el ambiente, y su fisonomía enmarcaba la costa con sus inocentes y bellas facciones, y sonreía, sin embargo, sonreía quedamente, para aligerar la carga que oprimía…a su amado.Aradän la detuvo llegado un momento, el sol decaía y el céfiro corría velozmente; Aradän no soportaba más la angustia que lo consumía y sentándola, le explicó:-Nir-Abêth te lo imploro, por favor, ven, ven conmigo!!No soportaría vivir así…-Isilon, ava*…ocólien sina pitya anna len…corma…hairë nórellon-dijo colocándoselo en el dedo-de mis tierras, para que me recuerdes…Volvieron a abrazarse, esta vez Aradän se congojó en su corazón, y entre sollozos, jamás vistos en él:... (( Continuar - ->->->->->-> ))
25/07/2006 22:57. Autor: Abraham López Soto. #. Tema: Escritos No hay comentarios. Comentar.

RECUERDOS DE NÚMENOR

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La ciudad yace en la oscuridad de la noche. Lo que antes fueron almenaras llameantes, anunciando la luz del claro día de la mañana, y los pendones ondeando al son de la música eólia, ahora yace, oscura y siniestra.  La negra ceniza de las paredes blancas cual nácar tiznan la blancura antepasada de ésta. En el interior de la ciudad reina el silencio. El portón de la ciudadela está abierto, pero las tinieblas de la noche nublan la grandeza de antes.  A su alrededor, la naturaleza que impregnaba los alrededores a desaparecido por carbones y cenizas, árboles arrasados y negra tierra. El céfiro susurra a los últimos y oscuros árboles que responden en la lejanía  con el suave movimiento de las ramas que enmarca la isla.

Una figura esbelta se mueve entre las sombras. Se trata de un hombre entre los árboles observando de lejos la ciudadela. Canturrea una antigua canción. Sin embargo, al contrario de cómo sonara en Palacio, esta vez suena terriblemente triste, llena, compás por compás, de la amargura de un sueño truncado, de una pérdida. El céfiro de la noche recorre el pequeño valle, cercano a la costa y cercano a un puerto del que un día los barcos más bellos y poderosos cruzaron estas aguas. Arad&aum
... (( Continuar - ->->->->->-> ))
25/07/2006 21:58. Autor: Abraham López Soto. #. Tema: Escritos No hay comentarios. Comentar.


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