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<rss xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" version="2.0"><channel><atom:link href="https://musicobohemio.blogia.com/feed.xml" rel="self" type="application/rss+xml"/><title>ESCRITOR EN LAS MONTA&#xD1;AS</title><description>"Soy el escritor de la monta&#xF1;a, su se&#xF1;or; soy aquel que ve sin ser visto, oye sin ser o&#xED;do; habla sin ser escuchado...y ama sin ser amado, coraz&#xF3;n puro, sincero pensamiento..."&lt;br /&gt;Soy, el escritor errante, el so&#xF1;ador de la monta&#xF1;a.&lt;br /&gt;Carpe Diem, buca la Verdad.&lt;br /&gt;violinmediterraneo@yahoo.es&lt;br /&gt;OBLIGATORIO DEJAR COMENTARIOS:&lt;br /&gt;CRITICAS CONSTRUCTIVAS.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;</description><link>https://musicobohemio.blogia.com</link><language>es</language><lastBuildDate>Sun, 10 Dec 2023 12:02:20 +0000</lastBuildDate><generator>Blogia</generator><item><title/><link>https://musicobohemio.blogia.com/2007/020801.php</link><guid isPermaLink="true">https://musicobohemio.blogia.com/2007/020801.php</guid><description><![CDATA[<p>Inminente traslado del blog a esta nueva direccion:</p><p><a href="http://confesionesdeunbohemio.blogspot.com/">http://confesionesdeunbohemio.blogspot.com/</a></p><p>&nbsp;</p><p>gracias a todos los que me hab&eacute;is visitado; no es un adios, es un "por la puerta de al lado" jeje.</p><p>Saludos</p>]]></description><pubDate>Thu, 08 Feb 2007 16:13:00 +0000</pubDate></item><item><title>Mummer's dance</title><link>https://musicobohemio.blogia.com/2007/010902-mummer-s-dance.php</link><guid isPermaLink="true">https://musicobohemio.blogia.com/2007/010902-mummer-s-dance.php</guid><description><![CDATA[<p><object classid="clsid:D27CDB6E-AE6D-11cf-96B8-444553540000" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,29,0" width="425" height="350"><param name="movie" value="https://www.youtube.com/v/cD8qQVRbwjE" /><param name="quality" value="high" /><param name="menu" value="false" /><param name="wmode" value="" /><embed src="https://www.youtube.com/v/cD8qQVRbwjE" wmode="" quality="high" menu="false" pluginspage="http://www.macromedia.com/go/getflashplayer" type="application/x-shockwave-flash" width="425" height="350"></embed></object></p><p>Si cre&iacute;ais que despu&eacute;s de escuchar esta canci&oacute;n no pod&iacute;a&nbsp; haber nada mejor; os traigo buenas noticias: HAY algo mejor: la canci&oacute;n de loreena con las im&aacute;genes de El Se&ntilde;or de los Anillos; si ya os era rememoradora, ahora mucho m&aacute;s....para los que el se&ntilde;or de los anillos no os traiga recuerdos, descansad bajo el c&oacute;modo y tupido lecho del mundo de la fantas&iacute;a, el mundo de la paz y tranquilidad donde ir&aacute;s para descansar; de las aguas que descienden en cataratas de Rivendel. Dejaos mecer por la brisa del c&eacute;firo de las llanas tierras de Rohan, estepas de los caballeros de Eorl, de su castillo dorado de Meduseld, o tumb&aacute;os por el verdor de la hierba de La Comarca, sentid el silencio de los bosques de los elfos de Lothl&oacute;rien, el murmullo de los riachuelos y los &aacute;rboles cantar...dej&aacute;os llevar y cantad al son de la musica...</p><p>&nbsp;...</p><p>&nbsp;</p>]]></description><pubDate>Tue, 09 Jan 2007 16:45:00 +0000</pubDate></item><item><title>Lithium: preciosa,</title><link>https://musicobohemio.blogia.com/2007/010901-lithium-preciosa-.php</link><guid isPermaLink="true">https://musicobohemio.blogia.com/2007/010901-lithium-preciosa-.php</guid><description><![CDATA[<p><object classid="clsid:D27CDB6E-AE6D-11cf-96B8-444553540000" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,29,0" width="425" height="350"><param name="movie" value="https://www.youtube.com/v/SF2z0rVs8s4" /><param name="quality" value="high" /><param name="menu" value="false" /><param name="wmode" value="" /><embed src="https://www.youtube.com/v/SF2z0rVs8s4" wmode="" quality="high" menu="false" pluginspage="http://www.macromedia.com/go/getflashplayer" type="application/x-shockwave-flash" width="425" height="350"></embed></object></p><p>&nbsp;</p><p>Lithium, don&#39;t want to lock me up inside<br />Lithium, don&#39;t want to forget how it feels without<br />Lithium, I want to stay in love with my sorrow<br />Oh, but God, I want to let it go<br /><br />Come to bed, don&#39;t make me sleep alone<br />Couldn&#39;t hide the emptiness you let it show<br />Never wanted it to be so cold<br />Just didn&#39;t drink enough to say you love me<br /><br />I can&#39;t hold on to me<br />Wonder what&#39;s wrong with me<br /><br />Lithium, don&#39;t want to lock me up inside<br />Lithium, don&#39;t want to forget how it feels without<br />Lithium, I want to stay in love with my sorrow<br /><br />Oh, don&#39;t want to let it lay me down this time<br />Drown my will to fly<br />Here in the darkness I know myself<br />Can&#39;t break free until I let it go<br />Let me go<br /><br />Darling, I forgive you after all<br />Anything is better than to be alone<br />And in the end I guess I had to fall<br />Always find my place among the ashes<br /><br />I can&#39;t hold on to me<br />Wonder what&#39;s wrong with me<br /><br />Lithium, don&#39;t want to lock me up inside<br />Lithium, don&#39;t want to forget how it feels without<br />Lithium, I want to stay in love mmhmm<br />Oh, I&#39;m gonna let it go<br /></p>]]></description><pubDate>Tue, 09 Jan 2007 16:18:00 +0000</pubDate></item><item><title>MI DOCUMENTACION</title><link>https://musicobohemio.blogia.com/2007/010501-mi-documentacion.php</link><guid isPermaLink="true">https://musicobohemio.blogia.com/2007/010501-mi-documentacion.php</guid><description><![CDATA[]]></description><pubDate>Fri, 05 Jan 2007 19:16:00 +0000</pubDate></item><item><title>EL RAYO DE LUNA</title><link>https://musicobohemio.blogia.com/2006/111601-el-rayo-de-luna.php</link><guid isPermaLink="true">https://musicobohemio.blogia.com/2006/111601-el-rayo-de-luna.php</guid><description><![CDATA[<p>Este es mi homenaje al m&aacute;s grande de los escritores del romanticismo, sino del mundo.</p><p>La presente leyenda es a mi parecer una de las mejores, bell&iacute;sima y es por ello que quiero compartirla con vosotros.</p><p>"Yo no s&eacute; si esto es una historia que parece cuento o un cuento que parece historia; lo que puedo decir es que en su fondo hay una verdad, una verdad muy triste, de la que acaso yo ser&eacute; uno de los &uacute;ltimos en aprovecharme, dadas mis condiciones de imaginaci&oacute;n. </p><p>Otro, con esta idea, tal vez hubiera hecho un tomo de filosof&iacute;a lacrimosa; yo he escrito esta leyenda que, a los que nada vean en su fondo, al menos podr&aacute; entretenerles un rato. </p><p>Era noble, hab&iacute;a nacido entre el estruendo de las armas, y el ins&oacute;lito clamor de una trompa de guerra no le hubiera hecho levantar la cabeza un instante ni apartar sus ojos un punto del oscuro pergamino en que le&iacute;a la &uacute;ltima cantiga de un trovador. </p><p>Los que quisieran encontrarle, no lo deb&iacute;an buscar en el anchuroso patio de su castillo, donde los palafreneros domaban los potros, los pajes ense&ntilde;aban a volar a los halcones, y los soldados se entreten&iacute;an los d&iacute;as de reposo en afilar el hierro de su lanza contra una piedra. </p><p>-&iquest;D&oacute;nde est&aacute; Manrique, d&oacute;nde est&aacute; vuestro se&ntilde;or? -preguntaba algunas veces su madre. </p><p>-No sabemos -respond&iacute;an sus servidores:- acaso estar&aacute; en el claustro del monasterio de la Pe&ntilde;a, sentado al borde de una tumba, prestando o&iacute;do a ver si sorprende alguna palabra de la conversaci&oacute;n de los muertos; o en el puente, mirando correr unas tras otras las olas del r&iacute;o por debajo de sus arcos; o acurrucado en la quiebra de una roca y entretenido en contar las estrellas del cielo, en seguir una nube con la vista o contemplar los fuegos fatuos que cruzan como exhalaciones sobre el haz de las lagunas. En cualquiera parte estar&aacute; menos en donde est&eacute; todo el mundo. </p><p>En efecto, Manrique amaba la soledad, y la amaba de tal modo, que algunas veces hubiera deseado no tener sombra, porque su sombra no le siguiese a todas partes. </p><p>Amaba la soledad, porque en su seno, dando rienda suelta a la imaginaci&oacute;n, forjaba un mundo fant&aacute;stico, habitado por extra&ntilde;as creaciones, hijas de sus delirios y sus ensue&ntilde;os de poeta, tanto, que nunca le hab&iacute;an satisfecho las formas en que pudiera encerrar sus pensamientos, y nunca los hab&iacute;a encerrado al escribirlos. </p><p>Cre&iacute;a que entre las rojas ascuas del hogar habitaban esp&iacute;ritus de fuego de mil colores, que corr&iacute;an como insectos de oro a lo largo de los troncos encendidos, o danzaban en una luminosa ronda de chispas en la c&uacute;spide de las llamas, y se pasaba las horas muertas sentado en un escabel junto a la alta chimenea g&oacute;tica, inm&oacute;vil y con los ojos fijos en la lumbre. </p><p>Cre&iacute;a que en el fondo de las ondas del r&iacute;o, entre los musgos de la fuente y sobre los vapores del lago, viv&iacute;an unas mujeres misteriosas, hadas, s&iacute;lfides u ondinas, que exhalaban lamentos y suspiros, o cantaban y se re&iacute;an en el mon&oacute;tono rumor del agua, rumor que o&iacute;a en silencio intentando traducirlo. </p><p>En las nubes, en el aire, en el fondo de los bosques, en las grietas de las pe&ntilde;as, imaginaba percibir formas o escuchar sonidos misteriosos, formas de seres sobrenaturales, palabras ininteligibles que no pod&iacute;a comprender. </p><p>&iexcl;Amar! Hab&iacute;a nacido para so&ntilde;ar el amor, no para sentirlo. Amaba a todas las mujeres un instante: a &eacute;sta porque era rubia, a aqu&eacute;lla porque ten&iacute;a los labios rojos, a la otra porque se cimbreaba al andar como un junco. </p><p>Algunas veces llegaba su delirio hasta el punto de quedarse una noche entera mirando a la luna, que flotaba en el cielo entre un vapor de plata, o a las estrellas que temblaban a lo lejos como los cambiantes de las piedras preciosas. En aquellas largas noches de po&eacute;tico insomnio, exclamaba: </p><p>-Si es verdad, como el prior de la Pe&ntilde;a me ha dicho, que es posible que esos puntos de luz sean mundos; si es verdad que en ese globo de n&aacute;car que rueda sobre las nubes habitan gentes, &iexcl;qu&eacute; mujeres tan hermosas ser&aacute;n las mujeres de esas regiones luminosas, y yo no podr&eacute; verlas, y yo no podr&eacute; amarlas!... &iquest;C&oacute;mo ser&aacute; su hermosura?... &iquest;C&oacute;mo ser&aacute; su amor?... </p><p>Manrique no estaba a&uacute;n lo bastante loco para que le siguiesen los muchachos, pero s&iacute; lo suficiente para hablar y gesticular a solas, que es por donde se empieza. </p><p>Sobre el Duero, que pasaba lamiendo las carcomidas y oscuras piedras de las murallas de Soria, hay un puente que conduce de la ciudad al antiguo convento de los Templarios, cuyas posesiones se extend&iacute;an a lo largo de la opuesta margen del r&iacute;o. </p><p>En la &eacute;poca a que nos referimos, los caballeros de la Orden hab&iacute;an ya abandonado sus hist&oacute;ricas fortalezas; pero a&uacute;n quedaban en pie los restos de los anchos torreones de sus muros, a&uacute;n se ve&iacute;an, como en parte se ven hoy, cubiertos de hiedra y campanillas blancas, los macizos arcos de su claustro, las prolongadas galer&iacute;as ojivales de sus patios de armas, en las que suspiraba el viento con un gemido, agitando las altas hierbas. </p><p>En los huertos y en los jardines, cuyos senderos no hollaban hac&iacute;a muchos a&ntilde;os las plantas de los religiosos, la vegetaci&oacute;n, abandonada a s&iacute; misma, desplegaba todas sus galas, sin temor de que la mano del hombre la mutilase, creyendo embellecerla. Las plantas trepadoras sub&iacute;an encaram&aacute;ndose por los a&ntilde;osos troncos de los &aacute;rboles; las sombr&iacute;as calles de &aacute;lamos, cuyas copas se tocaban y se confund&iacute;an entre s&iacute;, se hab&iacute;an cubierto de c&eacute;sped; los cardos silvestres y las ortigas brotaban en medio de los enarenados caminos, y en dos trozos de f&aacute;brica, pr&oacute;ximos a desplomarse, el jaramago, flotando al viento como el penacho de una cimera, y las campanillas blancas y azules, balance&aacute;ndose como en un columpio sobre sus largos y flexibles tallos, pregonaban la victoria de la destrucci&oacute;n y la ruina. </p><p>Era de noche; una noche de verano, templada, llena de perfumes y de rumores apacibles, y con una luna blanca y serena, en mitad de un cielo azul, luminoso y transparente. </p><p>Manrique, presa su imaginaci&oacute;n de un v&eacute;rtigo de poes&iacute;a, despu&eacute;s de atravesar el puente, desde donde contempl&oacute; un momento la negra silueta de la ciudad, que se destacaba sobre el fondo de algunas nubes blanquecinas y ligeras arrolladas en el horizonte, se intern&oacute; en las desiertas ruinas de los Templarios. </p><p>La media noche tocaba a su punto. La luna, que se hab&iacute;a ido remontando lentamente, estaba ya en lo m&aacute;s alto del cielo, cuando al entrar en una oscura alameda que conduc&iacute;a desde el derruido claustro a la margen del Duero, Manrique exhal&oacute; un grito leve y ahogado, mezcla extra&ntilde;a de sorpresa, de temor y de j&uacute;bilo. </p><p>En el fondo de la sombr&iacute;a alameda hab&iacute;a visto agitarse una cosa blanca, que flot&oacute; un momento y desapareci&oacute; en la oscuridad. La orla del traje de una mujer, de una mujer que hab&iacute;a cruzado el sendero y se ocultaba entre el follaje, en el mismo instante en que el loco so&ntilde;ador de quimeras o imposibles penetraba en los jardines. </p><p>-&iexcl;Una mujer desconocida!... &iexcl;En este sitio!..., &iexcl;a estas horas! Esa, esa es la mujer que yo busco -exclam&oacute; Manrique; y se lanz&oacute; en su seguimiento, r&aacute;pido como una saeta. </p><p>Lleg&oacute; al punto en que hab&iacute;a visto perderse entre la espesura de las ramas a la mujer misteriosa. Hab&iacute;a desaparecido. &iquest;Por d&oacute;nde? All&aacute; lejos, muy lejos, crey&oacute; divisar por entre los cruzados troncos de los &aacute;rboles como una claridad o una forma blanca que se mov&iacute;a. </p><p>-&iexcl;Es ella, es ella, que lleva alas en los pies y huye como una sombra! -dijo, y se precipit&oacute; en su busca, separando con las manos las redes de hiedra que se extend&iacute;an como un tapiz de unos en otros &aacute;lamos. Lleg&oacute; rompiendo por entre la maleza y las plantas par&aacute;sitas hasta una especie de rellano que iluminaba la claridad del cielo... &iexcl;Nadie! </p><p>-&iexcl;Ah!, por aqu&iacute;, por aqu&iacute; va -exclam&oacute; entonces-. Oigo sus pisadas sobre las hojas secas, y el crujido de su traje que arrastra por el suelo y roza en los arbustos; -y corr&iacute;a y corr&iacute;a como un loco de aqu&iacute; para all&aacute;, y no la ve&iacute;a. -Pero siguen sonando sus pisadas -murmur&oacute; otra vez;- creo que ha hablado; no hay duda, ha hablado... El viento que suspira entre las ramas; las hojas, que parece que rezan en voz baja, me han impedido o&iacute;r lo que ha dicho; pero no hay duda, va por ah&iacute;, ha hablado... ha hablado... &iquest;En qu&eacute; idioma? No s&eacute;, pero es una lengua extranjera... Y torn&oacute; a correr en su seguimiento, unas veces creyendo verla, otras pensando o&iacute;rla; ya notando que las ramas, por entre las cuales hab&iacute;a desaparecido, se mov&iacute;an; ya imaginando distinguir en la arena la huella de sus propios pies; luego, firmemente persuadido de que un perfume especial que aspiraba a intervalos era un aroma perteneciente a aquella mujer que se burlaba de &eacute;l, complaci&eacute;ndose en huirle por entre aquellas intrincadas malezas. &iexcl;Af&aacute;n in&uacute;til! </p><p>Vag&oacute; algunas horas de un lado a otro fuera de s&iacute;, ya par&aacute;ndose para escuchar, ya desliz&aacute;ndose con las mayores precauciones sobre la hierba, ya en una carrera fren&eacute;tica y desesperada. </p><p>Avanzando, avanzando por entre los inmensos jardines que bordaban la margen del r&iacute;o, lleg&oacute; al fin al pie de las rocas sobre que se eleva la ermita de San Saturio. </p><p>-Tal vez, desde esta altura podr&eacute; orientarme para seguir mis pesquisas a trav&eacute;s de ese confuso laberinto -exclam&oacute; trepando de pe&ntilde;a en pe&ntilde;a con la ayuda de su daga. </p><p>Lleg&oacute; a la cima, desde la que se descubre la ciudad en lontananza y una gran parte del Duero que se retuerce a sus pies, arrastrando una corriente impetuosa y oscura por entre las corvas m&aacute;rgenes que lo encarcelan. </p><p>Manrique, una vez en lo alto de las rocas, tendi&oacute; la vista a su alrededor; pero al tenderla y fijarla al cabo en un punto, no pudo contener una blasfemia. </p><p>La luz de la luna rielaba chispeando en la estela que dejaba en pos de s&iacute; una barca que se dirig&iacute;a a todo remo a la orilla opuesta. </p><p>En aquella barca hab&iacute;a cre&iacute;do distinguir una forma blanca y esbelta, una mujer sin duda, la mujer que hab&iacute;a visto en los Templarios, la mujer de sus sue&ntilde;os, la realizaci&oacute;n de sus m&aacute;s locas esperanzas. Se descolg&oacute; de las pe&ntilde;as con la agilidad de un gamo, arroj&oacute; al suelo la gorra, cuya redonda y larga pluma pod&iacute;a embarazarle para correr, y desnud&aacute;ndose del ancho capotillo de terciopelo, parti&oacute; como una exhalaci&oacute;n hacia el puente. </p><p>Pensaba atravesarlo y llegar a la ciudad antes que la barca tocase en la otra orilla. &iexcl;Locura! Cuando Manrique lleg&oacute; jadeante y cubierto de sudor a la entrada, ya los que hab&iacute;an atravesado el Duero por la parte de San Saturio, entraban en Soria por una de las puertas del muro, que en aquel tiempo llegaba hasta la margen del r&iacute;o, en cuyas aguas se retrataban sus pardas almenas. </p><p>Aunque desvanecida su esperanza de alcanzar a los que hab&iacute;an entrado por el postigo de San Saturio, no por eso nuestro h&eacute;roe perdi&oacute; la de saber la casa que en la ciudad pod&iacute;a albergarlos. Fija en su mente esta idea, penetr&oacute; en la poblaci&oacute;n, y dirigi&eacute;ndose hacia el barrio de San Juan, comenz&oacute; a vagar por sus calles a la ventura. </p><p>Las calles de Soria eran entonces, y lo son todav&iacute;a, estrechas, oscuras y tortuosas. Un silencio profundo reinaba en ellas, silencio que s&oacute;lo interrump&iacute;an, ora el lejano ladrido de un perro; ora el rumor de una puerta al cerrarse, ora el relincho de un corcel que piafando hac&iacute;a sonar la cadena que le sujetaba al pesebre en las subterr&aacute;neas caballerizas. </p><p>Manrique, con el o&iacute;do atento a estos rumores de la noche, que unas veces le parec&iacute;an los pasos de alguna persona que hab&iacute;a doblado ya la &uacute;ltima esquina de un callej&oacute;n desierto, otras, voces confusas de gentes que hablaban a sus espaldas y que a cada momento esperaba ver a su lado, anduvo algunas horas, corriendo al azar de un sitio a otro. </p><p>Por &uacute;ltimo, se detuvo al pie de un caser&oacute;n de piedra, oscuro y antiqu&iacute;simo, y al detenerse brillaron sus ojos con una indescriptible expresi&oacute;n de alegr&iacute;a. En una de las altas ventanas ojivales de aquel que pudi&eacute;ramos llamar palacio, se ve&iacute;a un rayo de luz templada y suave que, pasando a trav&eacute;s de unas ligeras colgaduras de seda color de rosa, se reflejaba en el negruzco y grieteado pared&oacute;n de la casa de enfrente. </p><p>-No cabe duda; aqu&iacute; vive mi desconocida -murmur&oacute; el joven en voz baja sin apartar un punto sus ojos de la ventana g&oacute;tica;- aqu&iacute; vive. Ella entr&oacute; por el postigo de San Saturio... por el postigo de San Saturio se viene a este barrio... en este barrio hay una casa, donde pasada la media noche a&uacute;n hay gente en vela... &iquest;En vela? &iquest;Qui&eacute;n sino ella, que vuelve de sus nocturnas excursiones, puede estarlo a estas horas?... No hay m&aacute;s; &eacute;sta es su casa. </p><p>En esta firme persuasi&oacute;n, y revolviendo en su cabeza las m&aacute;s locas y fant&aacute;sticas imaginaciones, esper&oacute; el alba frente a la ventana g&oacute;tica, de la que en toda la noche no falt&oacute; la luz ni &eacute;l separ&oacute; la vista un momento. </p><p>Cuando lleg&oacute; el d&iacute;a, las macizas puertas del arco que daba entrada al caser&oacute;n, y sobre cuya clave se ve&iacute;an esculpidos los blasones de su due&ntilde;o, giraron pesadamente sobre los goznes, con un chirrido prolongado y agudo. Un escudero reapareci&oacute; en el dintel con un manojo de llaves en la mano, restreg&aacute;ndose los ojos y ense&ntilde;ando al bostezar una caja de dientes capaces de dar envidia a un cocodrilo. </p><p>Verle Manrique y lanzarse a la puerta, todo fue obra de un instante. </p><p>-&iquest;Qui&eacute;n habita en esta casa? &iquest;C&oacute;mo se llama ella? &iquest;De d&oacute;nde es? &iquest;A qu&eacute; ha venido a Soria? &iquest;Tiene esposo? Responde, responde, animal -&eacute;sta fue la salutaci&oacute;n que, sacudi&eacute;ndole el brazo violentamente, dirigi&oacute; al pobre escudero, el cual, despu&eacute;s de mirarle un buen espacio de tiempo con ojos espantados y est&uacute;pidos, le contest&oacute; con voz entrecortada por la sorpresa: </p><p>-En esta casa vive el muy honrado se&ntilde;or D. Alonso de Valdecuellos, montero mayor de nuestro se&ntilde;or el rey, que herido en la guerra contra moros, se encuentra en esta ciudad reponi&eacute;ndose de sus fatigas. </p><p>-Pero &iquest;y su hija? -interrumpi&oacute; el joven impaciente;- &iquest;y su hija, o su hermana; o su esposa, o lo que sea? </p><p>-No tiene ninguna mujer consigo. </p><p>-&iexcl;No tiene ninguna!... Pues &iquest;qui&eacute;n duerme all&iacute; en aquel aposento, donde toda la noche he visto arder una luz? </p><p>-&iquest;All&iacute;? All&iacute; duerme mi se&ntilde;or D. Alonso, que, como se halla enfermo, mantiene encendida su l&aacute;mpara hasta que amanece. </p><p>Un rayo cayendo de improviso a sus pies no le hubiera causado m&aacute;s asombro que el que le causaron estas palabras. </p><p>-Yo la he de encontrar, la he de encontrar; y si la encuentro, estoy casi seguro de que he de conocerla... &iquest;En qu&eacute;?... Eso es lo que no podr&eacute; decir... pero he de conocerla. El eco de sus pisadas o una sola palabra suya que vuelva a o&iacute;r, un extremo de su traje, un solo extremo que vuelva a ver, me bastar&aacute;n para conseguirlo. Noche y d&iacute;a estoy mirando flotar delante de mis ojos aquellos pliegues de una tela di&aacute;fana y blanqu&iacute;sima; noche y d&iacute;a me est&aacute;n sonando aqu&iacute; dentro, dentro de la cabeza, el crujido de su traje, el confuso rumor de sus ininteligibles palabras... &iquest;Qu&eacute; dijo?... &iquest;qu&eacute; dijo? &iexcl;Ah!, si yo pudiera saber lo que dijo, acaso... pero a&uacute;n sin saberlo la encontrar&eacute;... la encontrar&eacute;; me lo da el coraz&oacute;n, y mi coraz&oacute;n no me enga&ntilde;a nunca. Verdad es que ya he recorrido in&uacute;tilmente todas las calles de Soria; que he pasado noches y noches al sereno, hecho poste de una esquina; que he gastado m&aacute;s de veinte doblas en oro en hacer charlar a due&ntilde;as y escuderos; que he dado agua bendita en San Nicol&aacute;s a una vieja, arrebujada con tal arte en su manto de anascote, que se me figur&oacute; una deidad; y al salir de la Colegiata una noche de maitines, he seguido como un tonto la litera del arcediano, creyendo que el extremo de sus holapandas era el del traje de mi desconocida; pero no importa... yo la he de encontrar, y la gloria de poseerla exceder&aacute; seguramente al trabajo de buscarla. </p><p>&iquest;C&oacute;mo ser&aacute;n sus ojos?... Deben de ser azules, azules y h&uacute;medos como el cielo de la noche; me gustan tanto los ojos de ese color; son tan expresivos, tan melanc&oacute;licos, tan... S&iacute;... no hay duda; azules deben de ser, azules son, seguramente; y sus cabellos negros, muy negros y largos para que floten... Me parece que los vi flotar aquella noche, al par que su traje, y eran negros... no me enga&ntilde;o, no; eran negros. </p><p>&iexcl;Y qu&eacute; bien sientan unos ojos azules, muy rasgados y adormidos, y una cabellera suelta, flotante y oscura, a una mujer alta... porque... ella es alta, alta y esbelta como esos &aacute;ngeles de las portadas de nuestras bas&iacute;licas, cuyos ovalados rostros envuelven en un misterioso crep&uacute;sculo las sombras de sus doseles de granito! &iexcl;Su voz!... su voz la he o&iacute;do... su voz es suave como el rumor del viento en las hojas de los &aacute;lamos, y su andar acompasado y majestuoso como las cadencias de una m&uacute;sica. </p><p>Y esa mujer, que es hermosa como el m&aacute;s hermoso de mis sue&ntilde;os de adolescente, que piensa como yo pienso, que gusta como yo gusto, que odia lo que yo odio, que es un esp&iacute;ritu humano de mi esp&iacute;ritu, que es el complemento de mi ser, &iquest;no se ha de sentir conmovida al encontrarme? &iquest;No me ha de amar como yo la amar&eacute;, como la amo ya, con todas las fuerzas de mi vida, con todas las facultades de mi alma? </p><p>Vamos, vamos al sitio donde la vi la primera y &uacute;nica vez que le he visto... &iquest;Qui&eacute;n sabe si, caprichosa como yo, amiga de la soledad y el misterio, como todas las almas so&ntilde;adoras, se complace en vagar por entre las ruinas, en el silencio de la noche? </p><p>Dos meses hab&iacute;an transcurrido desde que el escudero de D. Alonso de Valdecuellos desenga&ntilde;&oacute; al iluso Manrique; dos meses durante los cuales en cada hora hab&iacute;a formado un castillo en el aire, que la realidad desvanec&iacute;a con un soplo; dos meses, durante los cuales hab&iacute;a buscado en vano a aquella mujer desconocida, cuyo absurdo amor iba creciendo en su alma, merced a sus a&uacute;n m&aacute;s absurdas imaginaciones, cuando despu&eacute;s de atravesar absorto en estas ideas el puente que conduce a los Templarios, el enamorado joven se perdi&oacute; entre las intrincadas sendas de sus jardines. </p><p>La noche estaba serena y hermosa, la luna brillaba en toda su plenitud en lo m&aacute;s alto del cielo, y el viento suspiraba con un rumor dulc&iacute;simo entre las hojas de los &aacute;rboles. </p><p>Manrique lleg&oacute; al claustro, tendi&oacute; la vista por su recinto y mir&oacute; a trav&eacute;s de las macizas columnas de sus arcadas... Estaba desierto. </p><p>Sali&oacute; de &eacute;l, encamin&oacute; sus pasos hacia la oscura alameda que conduce al Duero, y a&uacute;n no hab&iacute;a penetrado en ella, cuando de sus labios se escap&oacute; un grito de j&uacute;bilo. </p><p>Hab&iacute;a visto flotar un instante y desaparecer el extremo del traje blanco, del traje blanco de la mujer de sus sue&ntilde;os, de la mujer que ya amaba como un loco. </p><p>Corre, corre en su busca, llega al sitio en que la ha visto desaparecer; pero al llegar se detiene, fija los espantados ojos en el suelo, permanece un rato inm&oacute;vil; un ligero temblor nervioso agita sus miembros, un temblor que va creciendo, que va creciendo y ofrece los s&iacute;ntomas de una verdadera convulsi&oacute;n, y prorrumpe al fin una carcajada, una carcajada sonora, estridente, horrible. </p><p>Aquella cosa blanca, ligera, flotante, hab&iacute;a vuelto a brillar ante sus ojos, pero hab&iacute;a brillado a sus pies un instante, no m&aacute;s que un instante. </p><p>Era un rayo de luna, un rayo de luna que penetraba a intervalos por entre la verde b&oacute;veda de los &aacute;rboles cuando el viento mov&iacute;a sus ramas. </p><p>Hab&iacute;an pasado algunos a&ntilde;os. Manrique, sentado en un sitial junto a la alta chimenea g&oacute;tica de su castillo, inm&oacute;vil casi y con una mirada vaga e inquieta como la de un idiota, apenas prestaba atenci&oacute;n ni a las caricias de su madre, ni a los consuelos de sus servidores. </p><p>-T&uacute; eres joven, t&uacute; eres hermoso -le dec&iacute;a aqu&eacute;lla;- &iquest;por qu&eacute; te consumes en la soledad? &iquest;Por qu&eacute; no buscas una mujer a quien ames, y que am&aacute;ndote pueda hacerte feliz? </p><p>-&iexcl;El amor!... El amor es un rayo de luna -murmuraba el joven. </p><p>-&iquest;Por qu&eacute; no despert&aacute;is de ese letargo? -le dec&iacute;a uno de sus escuderos;- os vest&iacute;s de hierro de pies a cabeza, mand&aacute;is desplegar al aire vuestro pend&oacute;n de ricohombre, y marchamos a la guerra: en la guerra se encuentra la gloria. </p><p>-&iexcl;La gloria!... La gloria es un rayo de luna. </p><p>-&iquest;Quer&eacute;is que os diga una cantiga, la &uacute;ltima que ha compuesto mos&eacute;n Arnaldo, el trovador provenzal? </p><p>-&iexcl;No! &iexcl;No! -exclam&oacute; el joven incorpor&aacute;ndose col&eacute;rico en su sitial-; no quiero nada... es decir, s&iacute; quiero... quiero que me dej&eacute;is solo... Cantigas... mujeres... glorias... felicidad... mentiras todo, fantasmas vanos que formamos en nuestra imaginaci&oacute;n y vestimos a nuestro antojo, y los amamos y corremos tras ellos, &iquest;para qu&eacute;?, &iquest;para qu&eacute;?, para encontrar un rayo de luna. </p><p>Manrique estaba loco: por lo menos, todo el mundo lo cre&iacute;a as&iacute;. A m&iacute;, por el contrario, se me figuraba que lo que hab&iacute;a hecho era recuperar el juicio. "</p>]]></description><pubDate>Thu, 16 Nov 2006 22:04:00 +0000</pubDate></item><item><title>Porque soy mujer, una raza noble y fuerte. Porque cuando odio, odio con pasi&#xF3;n. Porque cuando amo, amo con pasi&#xF3;n...</title><link>https://musicobohemio.blogia.com/2006/092001-porque-soy-mujer-una-raza-noble-y-fuerte-porque-cuando-odio-odio-con-pasion-porque-cuando-amo-amo-con-pasion-.php</link><guid isPermaLink="true">https://musicobohemio.blogia.com/2006/092001-porque-soy-mujer-una-raza-noble-y-fuerte-porque-cuando-odio-odio-con-pasion-porque-cuando-amo-amo-con-pasion-.php</guid><description><![CDATA[<p><span style="font-family: &#39;Baskerville Old Face&#39;">Una tarde de c&aacute;lidos rayos rojos el joven fue a lo alto de un acantilado. Desahog&oacute; sus males; all&iacute; frente al romper de las rocas dese&oacute; morir all&iacute;.<span>&nbsp; </span>La soledad que arrancaba de &eacute;l su coraz&oacute;n tanto tiempo, sinti&oacute; como comenzaba a taladrar la &uacute;ltima defensa de su dignidad y amor a la vida; esto era; la conjunci&oacute;n del coraz&oacute;n y el pensamiento, a trav&eacute;s del coraz&oacute;n el dolor corr&iacute;a a dirigirse a su mente, sus pensamientos, todos sus actos. La soledad estaba con &eacute;l a cada momento, en lo que com&iacute;a, el aire que respiraba, todo cuanto hac&iacute;a; incluso en aquel desolado acantilado desde donde ve&iacute;a a lo lejos la ciudad y la poblaci&oacute;n en las playas. </span><span style="font-family: &#39;Baskerville Old Face&#39;">M&aacute;s de una vez cerr&oacute; sus pensamientos, los cubri&oacute; con tierra y continuaba haciendo sus cosas. Sab&iacute;a que estaban ah&iacute;, pero firmaban un pacto por un tiempo; seguro &eacute;l que, cuanto m&aacute;s tiempo lo ignorara, m&aacute;s terrible ser&iacute;a el dolor posterior. </span></p><p><span style="font-family: &#39;Baskerville Old Face&#39;">Los rayos del sol se le incrustaban a la cara, amarillos y anaranjados, y el viento azotaba todo su cuerpo; en ese momento rugi&oacute; con m&aacute;s fuerza el c&eacute;firo y estimul&oacute; sus pensamientos irgui&eacute;ndose. Ahora sent&iacute;a como un goteo continuo de n&aacute;useas cr&oacute;nicas destilando frustraci&oacute;n gota a gota sobre su mente. Se estremeci&oacute;, y tras pasarse la mano por la cara sufri&oacute; escalofr&iacute;os; el viento comenzaba a enfriarse. Recordaba que cada palabra que pronunciaba le dol&iacute;a en el pecho, a su familia, a sus amigos&hellip;como si ella se escapara en el viento y no llegara a ninguna parte.</span><span style="font-family: &#39;Baskerville Old Face&#39;">No lo hab&iacute;a dicho a nadie porque nadie le entender&iacute;a, para muchos &eacute;l estaba loco, y ten&iacute;a palabras e historias clavadas en su coraz&oacute;n; conoc&iacute;a cada matiz de los sentimientos, y por tanto sab&iacute;a desgranar su dolor en numerosas partes, y , el reconocerlas le propinaban un pu&ntilde;etazo de tal magnitud que sent&iacute;a marearse.</span></p><p><span style="font-family: &#39;Baskerville Old Face&#39;"></span><span style="font-family: &#39;Baskerville Old Face&#39;">Pensaba en la sensaci&oacute;n que causar&iacute;a si lo dec&iacute;a a alguien. Una sonrisilla torpe, al principio, incomprensi&oacute;n despu&eacute;s, pena por &uacute;ltimo. De todas formas no pod&iacute;an hacer nada, estaba solo. </span><span style="font-family: &#39;Baskerville Old Face&#39;">Pero lo horrible de todo era que, carec&iacute;a de libertad para compartirla con otra persona, aunque quisiera, era como una prisi&oacute;n en vida. Y su mente se lo recordaba a menudo. </span><span style="font-family: &#39;Baskerville Old Face&#39;">Por eso y otras cosas manten&iacute;a su dolor a escondidas, por nadie era sabido; su gusto por el teatro hac&iacute;a de &eacute;l un gran actor, y<span>&nbsp; </span>re&iacute;a y gastaba bromas con todos; incluso, el dolor se desvanec&iacute;a cuando estaba con sus amistades, considerablemente. Y pasaba entonces a ser una mera falta dentro de su coraz&oacute;n &ldquo;que alg&uacute;n d&iacute;a subsanar&iacute;a&rdquo;.</span><span style="font-family: &#39;Baskerville Old Face&#39;">Sin embargo, solo y cerrada su habitaci&oacute;n, se sent&iacute;a morir. El peso de las responsabilidades lo pisaba, y no sent&iacute;a nada bajo &eacute;l que lo apoyase. &iquest;Nada?...Nada.</span><span style="font-family: &#39;Baskerville Old Face&#39;">&nbsp;</span><span style="font-family: &#39;Baskerville Old Face&#39;">Las olas continuaban rompiendo contra las rocas, imperdurables en el infinito. Sinti&oacute; fr&iacute;o por estar sentado, solo, pero no se arrop&oacute;. No era el sufrimiento f&iacute;sico lo peor. Sonaban notas tristes en su coraz&oacute;n, una l&iacute;rica voz femenina arropada por una segunda masculina y el repiqueteo de una guitarra ac&uacute;stica. Ya no sab&iacute;a describir su dolor.</span><span style="font-family: &#39;Baskerville Old Face&#39;">En ese momento no ces&oacute; el dolor, sino que cesaron las palabras. No sab&iacute;a qu&eacute; mas pensar.</span><span style="font-family: &#39;Baskerville Old Face&#39;">Se encontr&oacute; mirando al horizonte, perdido, casi sollozando. Not&oacute; un amago de sus ojos por exhalar el l&iacute;quido de los lamentos. La c&aacute;rcel; su c&aacute;rcel era todo a su alrededor. A lo largo de la vida se le hab&iacute;an inculcado ciertos pensamientos y procedimientos, que, lejos de proporcionar la seguridad de antes, ahora se tornaban en carceleros de su mente y su coraz&oacute;n. Recordando en esto, sinti&oacute; nuevamente otra embestida de dolor, subi&oacute; el volumen de su m&uacute;sica interior, platillos en la percusi&oacute;n y timbales, la voz se volv&iacute;a m&aacute;s desgarrada por el dolor; esta vez su coraz&oacute;n se quebrant&oacute;, cedi&oacute; al dolor, y una bocanada de brisa se adue&ntilde;&oacute; de &eacute;l: era el llanto. Como hadas en un mundo de tinieblas, vinieron a limpiar y a iluminar; poco hicieron, pero all&iacute; estaban. Las l&aacute;grimas corr&iacute;an por sus mejillas entre jadeos, entrecortados; su tensi&oacute;n se desvanec&iacute;a con ellas, que ca&iacute;an cargadas de maldad, la maldad del dolor, que se adue&ntilde;&oacute; antes de tiempo del joven.</span><span style="font-family: &#39;Baskerville Old Face&#39;">Sobre la colina, desde arriba incluso se pudo escuchar el terrible grito que exhal&oacute; de su coraz&oacute;n. No lleg&oacute; a ponerse en pie para gritarlo, sino como un perro, en el suelo, chill&oacute;. Tras &eacute;l volvi&oacute; a sentir como escup&iacute;a m&aacute;s dolor, como si de una exortizaci&oacute;n se tratase, por la boca con el grito. Una intensa congelaci&oacute;n caliente penetr&oacute; en su cabeza que, a modo de lazo alrededor de sus sienes se apret&oacute;. </span><span style="font-family: &#39;Baskerville Old Face&#39;">&nbsp;</span><span style="font-family: &#39;Baskerville Old Face&#39;">Sin embargo no ces&oacute; todo ah&iacute;, el dolor guardaba m&aacute;s. Por eso era muerte en vida, que asediaba a tanta gente en Occidente. Pero as&iacute; era, y &eacute;l no pod&iacute;a olvidar su dolor, un dolor terrible, tan terrible como absurdo, sin sentido, il&oacute;gico. Si le preguntaran de qu&eacute; dol&iacute;a, no podr&iacute;a responder. Tan s&oacute;lo pod&iacute;a dar pena&hellip;</span><span style="font-family: &#39;Baskerville Old Face&#39;">Sab&iacute;a que hab&iacute;a que luchar, revelarse contra lo malo, pero era tan pesado&hellip;anta&ntilde;o as&iacute; lo hizo, se levant&oacute; y anduvo. Luch&oacute; espada en mano, cortando maleza y continuando. Pero tras la &uacute;ltima ca&iacute;da, en el desierto, abandonado de todos, no pudo m&aacute;s. Desplomado, no le quedaban fuerzas. Como el nadador agotado que nada a una isla que nunca se acerca, y es demasiado tarde para volver de donde vino. S&oacute;lo queda el oscuro abismo del oc&eacute;ano. &iquest;O no? </span><span style="font-family: &#39;Baskerville Old Face&#39;">Como el explorador agotado, sudado y cansado, magullado, que descubre que el fin de la confusa selva de la que esperaba salir, es el desierto, cegador, caluroso, abandonado. Ahora, &iquest;qu&eacute; hacer?</span><span style="font-family: &#39;Baskerville Old Face&#39;">&nbsp;</span></p><p><span style="font-family: &#39;Baskerville Old Face&#39;"></span><span style="font-family: &#39;Baskerville Old Face&#39;">Cay&oacute; entonces en un sue&ntilde;o profundo, donde el tiempo, las estrellas, los espacios, las cataratas, las hojas, su familia, el mundo animal, este planeta ca&iacute;a en un mismo alo de luz infinita, en medio de una galaxia, entr&oacute; en &eacute;xtasis mental y oy&oacute;.</span><span style="font-family: &#39;Baskerville Old Face&#39;">&nbsp;</span><span style="font-family: &#39;Baskerville Old Face&#39;">&ldquo;No llores, no te atormentes. Descansa, ven a m&iacute;. Yo te traer&eacute; a la paz, al descanso. A un mundo donde no existe el dolor, m&aacute;s que para hacerlo m&aacute;s bello. &iquest;De qu&eacute; lloras? Consu&eacute;late, seca tus l&aacute;grimas. &iquest;No ves que aqu&iacute; estoy? No has perdido nada, hay tiempo. A&uacute;n hay esperanza. La soluci&oacute;n existe, est&aacute; aqu&iacute;. T&oacute;mala. Yo te dar&eacute; descanso. Abre los ojos. &iquest;Qu&eacute; ves? Te queda una vida por delante. Basta de dolor, eso se acab&oacute;. Limpia tu coraz&oacute;n de negro sufrimiento. Yo estoy aqu&iacute;, sobre mi pecho te tomar&eacute;. Descansa. Descansa. En m&iacute; hay paz. Estoy aqu&iacute;. &iquest;No me ves? Soy la libertad.</span><span style="font-family: &#39;Baskerville Old Face&#39;">Descansa. Soy las notas finales, del momento feliz. Come perdices. </span></p><p><span style="font-family: &#39;Baskerville Old Face&#39;">&iquest;Escuchas?<span>&nbsp; </span>Acordes suaves. Acordes de final, de resoluci&oacute;n, de fin. Pero son pausados, comunican que todo ha acabado en esperanza. &iquest;Que no puedes levantarte? No hace falta.</span><span style="font-family: &#39;Baskerville Old Face&#39;">Yo soy tu compa&ntilde;era, tu apoyo y gu&iacute;a. &iquest;Sabes mi funci&oacute;n? </span><span style="font-family: &#39;Baskerville Old Face&#39;">Si no tienes fuerzas, yo te levanto. No soy muy fuerte, pero s&eacute; que vi&eacute;ndome te esforzar&aacute;s por levantarte. Si no sabes seguir, yo te guiar&eacute;. Te dir&eacute; por d&oacute;nde ir cuando te pierdas. Cuando desprendas l&aacute;grimas por tus mejillas, no las secar&eacute;, pues no lloras sin raz&oacute;n. Las besar&eacute;; y cuando tus ojos se encuentren con los m&iacute;os, mi amor te saciar&aacute;, y comprender&aacute;s que mi amor, rodeado tu cuerpo con mis brazos, te basta. Suplir&eacute; tus dolencias, porque ah&iacute; estar&eacute;. Y cuando est&eacute;s triste, y no exhales queja alguna, perdido en un mar de confusi&oacute;n, mi apasionado beso te sacar&aacute; de &eacute;l. El olor de mis cabellos despertar&aacute; al deseo, y la danza de mis manos sobre tu cerviz, tambi&eacute;n. Pensar&aacute;s a todas horas en m&iacute;, pues sabr&aacute;s que, pase lo que pase, me tienes a m&iacute;, aguard&aacute;ndote.</span><span style="font-family: &#39;Baskerville Old Face&#39;">Cuando est&eacute;s contento, tu gozo lo disfrutaremos juntos, y t&uacute; me dar&aacute;s la justa retribuci&oacute;n a las atenciones que, por otra parte, te dar&eacute; sin compromisos.</span><span style="font-family: &#39;Baskerville Old Face&#39;">&iquest;Sabes por que? </span></p><p><span style="font-family: &#39;Baskerville Old Face&#39;">Porque ser&aacute;s m&iacute;o. Porque te amo. Porque nuestro amor va m&aacute;s all&aacute; de los besos y abrazos. Son caricias, miradas, palabras&hellip;silencios. Porque mi amor me otorgar&aacute; el conocimiento de que, cuando me mires a los ojos, te conozca por entero. Tambi&eacute;n me otorgar&aacute; el placer de estremecerme cuando me mires con el deseo de un amador. Lo s&eacute;, s&eacute; que lo ser&aacute;s. Y t&uacute;, me corresponder&aacute;s, como sabes, y como debes. Con iguales atenciones y detalles. Te conozco, coraz&oacute;n herido. S&eacute; que me har&aacute;s re&iacute;r, s&eacute; que me brindar&aacute;s<span>&nbsp; </span>peque&ntilde;os y dulces regalos cuando menos me lo espere. Que me mirar&aacute;s cuando no te vea. Que so&ntilde;ar&aacute;s conmigo, que me asir&aacute;s por la espalda, y atar&aacute;s mis brazos a los tuyos, y me fundir&aacute;s en un beso que har&aacute; saltar en mi interior el don del amor. Te sentir&eacute; en m&iacute;, y viceversa. Porque me amar&aacute;s como merezco.</span><span style="font-family: &#39;Baskerville Old Face&#39;">Y cuando pase el tiempo, mi amor por ti, ese amor profundo, madurar&aacute;, y seguir&eacute; por ti velando.</span></p><p><span style="font-family: &#39;Baskerville Old Face&#39;">&nbsp;</span><span style="font-family: &#39;Baskerville Old Face&#39;">Y &iquest;sabes c&oacute;mo har&eacute; todo esto? Porque soy mujer, una raza noble y fuerte. Porque cuando odio, odio con pasi&oacute;n. Cuando grito, lo hago con pasi&oacute;n. Porque mis metas las hago cumplir, y mis sue&ntilde;os me ayudan a ello&hellip;Porque cuando amo, amo con pasi&oacute;n. Porque, por amor, hago barbaridades, y cosas horribles. Pero, por amor, hago servicios y otorgo amor a mi alrededor. Porque soy fuerte.</span><span style="font-family: &#39;Baskerville Old Face&#39;">Porque soy mujer; no por ello soy m&aacute;s que t&uacute;. Pero soy diferente, e igual. Porque amo la vida. Porque desde que v&iacute; la luz<span>&nbsp; </span>a este mundo, CREO en el poder del amor. Porque fui m&aacute;s madura que t&uacute;, cuando ten&iacute;a tu edad. Porque mi sentido de responsabilidad me hace trabajadora. Porque soy mujer.</span><span style="font-family: &#39;Baskerville Old Face&#39;">Ahora, estoy aqu&iacute;. Ven, toma mi mano, y duerme. Deja de buscar. Aqu&iacute; estoy.&rdquo;</span><span style="font-family: &#39;Baskerville Old Face&#39;">&nbsp;</span></p>]]></description><pubDate>Wed, 20 Sep 2006 23:50:00 +0000</pubDate></item><item><title>M&#xC1;S ALL&#xC1; DEL HORIZONTE</title><link>https://musicobohemio.blogia.com/2006/083101-mas-alla-del-horizonte.php</link><guid isPermaLink="true">https://musicobohemio.blogia.com/2006/083101-mas-alla-del-horizonte.php</guid><description><![CDATA[<br />Raudo navega el velero sobre el ancho mar; ondeando sus velas al son de los vientos del sur; el fr&aacute;gil casco que desaf&iacute;a a las aguas y a los luminosos rayos del atardecer, que cargan por el horizonte anaranjados y nost&aacute;lgicos rememoradotes de antiguas tragedias.<br /><br />Seg&uacute;n cuentan, el esquife parti&oacute; de un gran puerto, el puerto de Remmon, la capital de una importante isla del Este, y tras hacer una escala en una peque&ntilde;a isla cercana, comenz&oacute; su traves&iacute;a por mar abierto, solo en la inmensidad de los d&iacute;as, las noches, el mar y los cielos; tan s&oacute;lo gobernado por un hombre que, atento a la Mayor, observa el horizonte, concentrado en las violetas y pardas nubes del horizonte.<br /><br />-&ldquo;Oh, majestad, no dig&aacute;is eso&rdquo;.Perdido estoy-le dir&iacute;a meses atr&aacute;s en el sal&oacute;n Real-por ello debo regresar al bote y a mi soledad, al lugar donde caen las aguas, y se une el principio y el fin.<br />La corte entera observaba at&oacute;nita y expectante la situaci&oacute;n entre padre e hijo.<br />&ldquo;Deseo vuestro permiso, se&ntilde;or, para partir. Y puesto que para vos ser&iacute;a una deshonra el desertar de uno de vuestros capitanes, borrad de las paredes mi nombre, de todas y cada una de las telas; encarcelad a quien pronuncie o cante mi nombre, y que mi apellido se pierda en el olvido&hellip;<br />-No soy nadie, mi rey. S&eacute; que pod&eacute;is complacerme mi se&ntilde;or, y toda vuestra corte me es testigo. He de marchar-dirigi&oacute; su mirada a los techos de la sala, recorriendo las paredes, los telares, los jardines colgantes, y finalmente en los cortesanos finalizando en su padre-aunque jam&aacute;s podr&eacute; olvidar este palacio, sus espejos, jardines, las bellas mujeres que adornan nuestra ciudad, nuestra famosa biblioteca&hellip;ni a vos.<br />-Desde aqu&iacute; observo el avituallamiento de mi esquife, se&ntilde;or. No os apen&eacute;is. Vuestra sabidur&iacute;a educar&aacute; a nuevos y mejores hombres que yo. Tambi&eacute;n criar&eacute;is un sucesor&hellip;pues no albergo esperanzas de regreso. Ser&eacute;is siempre un rey digno de mi memoria.<br /><br />El crujir de los maderos del velero acompasaba los recuerdos del joven pr&iacute;ncipe, ya casi adormecido por los recuerdos y mojadas sus mejillas de l&aacute;grimas. El dolor era tan profundo. &ldquo;El dolor de la soledad, madre&rdquo;-record&oacute;. Los recuerdos enturbiaban su mente y asolaban su herido coraz&oacute;n.<br /><br />Mecidas por la brisa se mueven las cortinas de seda en la estancia; fresca, agua de colonia impregna las telas y la colchas; el balc&oacute;n m&aacute;s all&aacute; de las finas cortinas da paso a una pl&aacute;cida melancol&iacute;a tristona, propiciada por una oscura tarde amenazante de lluvia; el reposo asoma a mi coraz&oacute;n cuando mi alegre &aacute;ngel aparece en la estancia.<br />Una vez m&aacute;s sus blancos y largos dedos acarician mi rostro, conmigo mirando al balc&oacute;n; cargado de recuerdos tem&iacute;a herirla, herir su despedida; mas eran tan intensa su mirada&hellip;<br />Sospechaba que se enga&ntilde;aba pensando que yo regresar&iacute;a alg&uacute;n d&iacute;a. No faltaron palabras de consuelo a mi coraz&oacute;n por mi separaci&oacute;n de todo lo que formaba mi vida, palabras y caricias. El desgarro era inminente; sin embargo ella cerr&oacute; su coraz&oacute;n, su mente y sus o&iacute;dos a mis palabras que negaban mi regreso por m&aacute;s que intent&eacute; dec&iacute;rselo entre efluvios de incienso en mi cabeza; y yo, ced&iacute; ante sus cabellos reposando sobre su pecho, sus labios y sus oscuras pupilas. &iexcl;Dulzura humana, colonia de vida, escultura musical y caricia sensual, sedosa forma l&iacute;quida de pasi&oacute;n! No volver&eacute;&hellip;<br />Mas ella no escuch&oacute;; se separ&oacute; de mis brazos y retrocedi&oacute; a encender nuevamente el incienso apagado, y a regar nuestra rosa de sar&oacute;n. Sin m&aacute;s se recost&oacute; sobre su lecho y cerr&oacute; los ojos, como si del comienzo de un largo sue&ntilde;o se tratara.<br /><br />Y desde entonces a menudo ah&iacute; la ve&iacute;a, a&uacute;n cuando las inclemencias de la noche del mar le desvelaban. La ve&iacute;a ah&iacute;, recostada sobre su lecho; con los ojos a&uacute;n dormidos en un eterno dormitar.<br />Sin embargo el f&eacute;nix de sus pasiones continuaba ajetre&aacute;ndole el coraz&oacute;n y mordiendo su mente, como una v&iacute;bora que intenta escapar de su jaula. Sin embargo, pronto llegar&iacute;a al lugar donde caen las aguas&hellip;pronto.<br /><br />Cobard&iacute;a o angustia, as&iacute; sol&iacute;an llamar su acto las gentes tras su marcha; &eacute;l, el sentir de un morir. El desprop&oacute;sito de una vida en soledad que cada d&iacute;a martiriza al hombre con dolor a&ntilde;adido del paso del tiempo. Una b&uacute;squeda. Ansiaba llorar su congoja sobre el fin de las aguas, el fin de la vida, donde el fin de todo podr&iacute;a e &eacute;l tambi&eacute;n llev&aacute;rselo. Por eso decidi&oacute; navegar al fin de las aguas, al fin del mundo&hellip; a su fin.<br />La desesperaci&oacute;n le hab&iacute;a conquistado, &eacute;sta se adue&ntilde;&oacute; de &eacute;l al igual que los recuerdos de un amor ahogado en el eterno mar de la muerte; adonde pretend&iacute;a llegar para intentar recuperarlo o, al menos, encontrar una respuesta. Y, aunque la macabra complacencia de sentirse desgraciado la sent&iacute;a, en lo m&aacute;s profundo y arraigado de su ser deseaba que alguien lo salvara, que llegara alguien fuerte y salvador y lo rescatara de su pesar y sui agon&iacute;a.<br />-CONTINUAR&Aacute;&hellip;<br /><br /><br />]]></description><pubDate>Thu, 31 Aug 2006 00:03:00 +0000</pubDate></item><item><title>La pluma olvidada en el curso del tiempo del vuelo del viento</title><link>https://musicobohemio.blogia.com/2006/082801-la-pluma-olvidada-en-el-curso-del-tiempo-del-vuelo-del-viento.php</link><guid isPermaLink="true">https://musicobohemio.blogia.com/2006/082801-la-pluma-olvidada-en-el-curso-del-tiempo-del-vuelo-del-viento.php</guid><description><![CDATA[<p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal"></p>&nbsp; &nbsp; <p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal">Era el capit&aacute;n sin nav&iacute;o. Se sentaba cada d&iacute;a en el puerto, hasta el atardecer, solo y desamparado. Con el recuerdo de d&iacute;as de esperanza en la mente y el sabor de otros labios en los suyos; un amor sin consumar. Su infancia se perd&iacute;a en el oc&eacute;ano de sus recuerdos, y s&oacute;lo cada d&iacute;a ca&iacute;an al mar sus deseos de un nuevo amanecer.</p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal">Tiempo atr&aacute;s hab&iacute;a luchado, y hab&iacute;a cre&iacute;do que todo hombre hace siempre realidad sus sue&ntilde;os. &iquest;Consiste la vida en eso? Trabajaba cada d&iacute;a en su propio nav&iacute;o, con esperanza al principio, que fue soslayada con el paso del tiempo por un deseo irreconocible, un vac&iacute;o hasta que lleg&oacute; ella. Sin previo aviso, dise&ntilde;&oacute; los planos m&aacute;s bellos que el jam&aacute;s vio y con una mirada<span>&nbsp; </span>fij&oacute; el deseo en el joven. Vio c&oacute;mo su trabajo en el nav&iacute;o avanzaba m&aacute;s aprisa. Incluso ayud&oacute; en la construcci&oacute;n del nav&iacute;o de ella, al que &eacute;l puso todo su empe&ntilde;o en embellecerlo.</p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal">Pero todo ahora quedaba atr&aacute;s. Sobre los maderos del puerto observaba durante d&iacute;as, meses y a&ntilde;os a los hombres ir y volver con sus hermosas doncellas, sonrientes ellas tanto como ellos, e iban a servir al amor. A los nav&iacute;os ve&iacute;a ir todos a la guerra, y volver a algunos de ella. De navegar los mares y disfrutar de la libertad que s&oacute;lo el amor otorga.</p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal">Su nav&iacute;o se hundi&oacute; en el astillero sin llegar a navegar jam&aacute;s. Sus amigos le traicionaron. Ella se enter&oacute; y le ayudo, y &eacute;l le mostr&oacute; que se marchar&iacute;a lejos. No sali&oacute; de ella ning&uacute;n llanto, ni compasi&oacute;n, ni palabras de despedida. Tan s&oacute;lo un &ldquo;Aqu&iacute; te esperar&eacute;&rdquo;; provocando el llanto, ahora s&iacute;, de &eacute;l; y consumaron un emocionante y precursor abrazo.</p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal">Un gran mar le separaba de ella y los restos de su nav&iacute;o. Durante oscuras noches volv&iacute; al antiguo puerto, sin que nadie se percatara, a observar los restos de su nav&iacute;o. Trabajaba de nuevo en &eacute;l, pero se hund&iacute;a siempre. Desde entonces no volvi&oacute; a fletarlo. Sin embargo recordaba aquello que cre&iacute;a olvidado, ese amor infantil lleno de sensaciones y miradas, contracciones de la piel, albor de sonrisa, caricias invisibles, palabras inaudibles.</p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal">Pasaban los a&ntilde;os y la tranquila existencia del hombre ten&iacute;a lugar. Tres largos a&ntilde;os hac&iacute;a de aquello, sin embargo no hab&iacute;a una sola tarde que fuera al puerto y no se acordara de esto.</p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal">Tras e primer derrumbamiento de su nav&iacute;o, cuatro a&ntilde;os atr&aacute;s, intent&oacute; hacerlo lo menos aparente posible, alejado, inexistente. Nadie se enterar&iacute;a jam&aacute;s de ese error, de lo que sent&iacute;a. </p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal">A ella no le dec&iacute;a nada del nav&iacute;o. Pero ella intuir&iacute;a m&aacute;s tarde lo que pasaba. Cerr&oacute; su mente a sus pensamientos, tech&oacute; su tejado y cerr&oacute; puertas y ventanas. Hablaba cort&eacute;smente con todos.</p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal">Por suerte, no lleg&oacute; a construir los m&aacute;stiles del nav&iacute;o de ella, ya que si lo hubiera hecho, su barco tambi&eacute;n habr&iacute;a sido tragado por las aguas. Semanas sin querer trabajar con<span>&nbsp; </span>ella pas&oacute;, para que su barco, en un futuro lejano no se hundiera. Sabia que el casco sufrir&iacute;a desperfectos, y la amaba demasiado para ello. Quiso olvidar eso, y todo alej&aacute;ndose. Ahora esperaba solo en una isla lejana el nuevo amanecer. </p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal">Pero esto cambiar&iacute;a. Alg&uacute;n d&iacute;a volver&iacute;a y trabajar&iacute;a en su barco. Lo levantar&iacute;a y colocar&iacute;a el velamen. Las velas ondear&iacute;an al viento y entonces dos popas se ver&iacute;an partir del puerto, hacia el sol, hacia el mar, hacia el horizonte. Alg&uacute;n d&iacute;a. &iquest;Qu&eacute; le deparar&iacute;a el futuro? No lo sab&iacute;a, pero quer&iacute;a, de momento volver a levantar sus m&aacute;stiles. Cuando eso ocurriera, ser&iacute;a f&aacute;cil encontrar lo dem&aacute;s-Una vez en el mar, en libertad, hallar&iacute;a lo que buscaba.</p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal">Las pasiones e ideales llenaban su coraz&oacute;n, m&aacute;s era el capit&aacute;n sin nav&iacute;o, la pluma olvidada en el curso del tiempo del vuelo del viento.</p>]]></description><pubDate>Mon, 28 Aug 2006 22:29:00 +0000</pubDate></item></channel></rss>
